Del griego holos que significa todo, entero, total; es la idea de que todas las propiedades de un sistema (biológico, químico, social, económico, mental, lingüístico, etc.) no pueden ser determinadas o explicadas como la suma de sus componentes. El sistema completo se comporta de un modo distinto que la suma de sus partes.
Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen[1], explicado de esta manera, la holística se refiere a la manera de ver las cosas enteras, en su totalidad, en un conjunto, en su complejidad, pues de esta forma se puede apreciar interacciones, particularidades y procesos que por lo regular no se perciben si se estudian los aspectos que conforman el todo por separado.
[1] Diccionario de la Real Academia Española, diccionario práctico del estudiante. 2000.
Ejemplo 1. Si relacionamos la holística con el maneja de la empresa, parte del concepto sistémico que plantea el uso de herramientas y conocimientos con el objeto de poner una “mirada en los patrones totales”, para que el planteo de soluciones resulte con mayor claridad, es decir propone la comprensión, de manera totalizada, de las funciones de una organización, que deben ser vistas como un “todo”, comprendiendo simultáneamente la “independencia de las partes”.
El pensamiento holístico en la empresa, requiere de una actitud de apertura a los acontecimientos, contextos, ideas y situaciones, relacionando e integrando las experiencias, los conocimientos, las diferentes interpretaciones y deducciones de los distintos departamentos de una organización, con el objeto de producir efectos diferentes y más ventajosos, que en la actuación de estos aspectos de manera individual. Lo cual implica de la inclusión de todas sus áreas en las decisiones estratégicas, “la unión hace a la fuerza”.
Ejemplo 2. En el caso de las personas que ocupan los niveles estratégicos, deben desarrollar las competencias, es decir la capacidad intelectual sistémica u holística, que les permita ver las cosas sin confundirse o detenerse en las partes, para tomar decisiones estratégicas, primero debe entenderse el entorno, no de manera separada, sino comprender la fuerza mediadora entre el entorno dinámico y un sistema que es operativamente estable “la empresa” para obtener de este conocimiento una ventaja competitiva.
La clave esta en saber captar una visión global y especulativa, capaz de ser sintetizada, de modo que permita ver el “cuadro general”.
